Antes del algoritmo, tenías que encontrar la cultura.
Hay algo en todo esto que me recuerda a La historia interminable.
Bastian Balthazar Bux, escondido en el desván de su colegio, abriendo un libro sin saber que, poco a poco, acabaría formando parte de la historia que estaba leyendo.
Abrir esta caja casi treinta años después me produce una sensación extrañamente parecida.
Algunas de las cosas que hay dentro las reconozco. Otras las había olvidado.
Saco un flyer y aparece un nombre.
Saco otro, y aparece una dirección.
Una fecha. Un club. Una noche.
Y poco a poco, algo que parecía pertenecer a un pasado lejano empieza a reconstruir una historia de la que yo también formé parte.
Dentro hay cientos de flyers, pases, entradas de conciertos, acreditaciones, carteles y otros papeles que empecé a guardar, sobre todo a partir de finales de los noventa.
Nunca pensé que estuviera creando una colección.
Mucho menos, un archivo.
Simplemente iba a sitios.
Algunos de aquellos papeles acabaron en un bolsillo, volvieron a casa conmigo y, por alguna razón, nunca terminaron en la basura.
Casi treinta años después, siguen aquí.
WE DIDN’T KNOW WE WERE BUILDING AN ARCHIVE.
WE WERE JUST GOING OUT.
ANTES DEL FEED
Antes de que un algoritmo decidiera qué mostrarte, descubrir música, una fiesta, un club o una escena funcionaba de otra manera.
La cultura circulaba físicamente.
A través de amigos. Tiendas de discos. Revistas y fanzines. Clubs. Conciertos. Cintas y discos. Carteles en la calle.
Y flyers.
Un flyer podía ser simplemente un anuncio para el viernes siguiente.
Pero también podía contener un nombre que nunca habías oído, una dirección en la que nunca habías estado o música que aún no sabías que iba a importarte.
Lo cogías.
Lo doblabas.
Te lo metías en el bolsillo.
Y quizá, unos días después, aparecías por allí.
Había más fricción entre descubrir algo y llegar hasta allí.
Tenías que preguntar.
Tenías que moverte.
Tenías que buscarlo.
Y a veces, tenías que encontrarlo literalmente.

SURGEON Flyer original · Everybody Loves Archive
MADRID
A finales de los noventa y principios de los 2000, una noche en Madrid podía llevarte por lugares completamente distintos.
Grandes fiestas en el Círculo de Bellas Artes.
Clubs como Soma o Cocoon.
Salas como Arena.
Fiestas en edificios ocupados.
Raves en las afueras de la ciudad.
Lugares de los que te enterabas porque alguien te había dado un papel, porque un amigo sabía dónde ir o, simplemente, porque alguien conocía a alguien.
Nos movíamos entre todo aquello sin pensar demasiado en si formábamos parte de una escena.
Simplemente era lo que estaba pasando.
Y el flyer era una de las cosas que conectaban esos mundos.
EL SUELO DEL CÍRCULO
Algunos recuerdos pierden sus contornos después de casi treinta años.
Uno de los míos es una noche en el Círculo de Bellas Artes.
Recuerdo el techno de Detroit.
Recuerdo a Derrick May.
En mi memoria también aparecen nombres como Jeff Mills y Juan Atkins, aunque después de tantos años es perfectamente posible que distintas noches se hayan mezclado en una sola.
Pero hay algo que recuerdo con mucha más claridad que los nombres.
El suelo vibrando.
Cuando empecé a reconstruir aquella época, apareció una fecha:
6 de Marzo de 1999
Especial Detroit.
Círculo de Bellas Artes.
Static Sound System.
Y Derrick May estaba allí.
De repente, un recuerdo que llevaba décadas flotando volvía a tener una fecha y un lugar.
Pero no todo encajaba perfectamente.
Y quizá no tenga por qué hacerlo.
Porque una de las primeras cosas que descubres cuando abres una caja después de casi treinta años es que la memoria es imperfecta.
El archivo también.
Este proyecto existe en algún lugar entre ambos.

STATIC SOUND SYSTEM — LA NOCHE MÁS LARGA
Madrid, 1998 · Flyer original · Everybody Loves Archive
Este flyer de Static Sound System que ha sobrevivido es de la misma época, pero no corresponde a la noche de Especial Detroit de marzo de 1999.
SOMA
Durante una época, Soma fue casi un ritual semanal.
Estaba en Leganitos 25, en pleno centro de Madrid, e íbamos prácticamente todos los fines de semana.
Al cabo de un tiempo, la gente que trabajaba allí ya nos conocía. Los flyers los cogíamos dentro del propio club y, a veces, también nos daban carteles.
Nada de aquello parecía una colección.
Cogías un flyer porque te decía qué venía después. Un cartel porque alguien te lo había dado. Un pase porque lo habías usado para entrar.
Y luego estaba el propio club.
Recuerdo el calor.
La gente.
Y la condensación.
Las paredes e incluso el techo literalmente sudaban.
Es uno de esos detalles que parecen exagerados hasta que has estado dentro de un club tan abarrotado que el propio edificio parecía estar vivo.

SOMA EXPERIMENTAL CLUB
Leganitos 25, Madrid · Flyer original · Everybody Loves Archive
VER / SOMA EXPERIMENTAL CLUB
Mini documental publicado con motivo del aniversario de Soma en 2013, que incluye fotografías del interior del club original.
UN CLUB, Y ALGO MÁS
Soma era un lugar físico, pero también era algo más.
El nombre viajó más allá de Leganitos 25.
Soma organizaba eventos en otros lugares de Madrid, conectando el club con salas más grandes, artistas internacionales y una red más amplia en torno a la música electrónica.
Uno de los flyers que sobrevivieron en la caja lo deja especialmente claro.
Richie Hawtin.
Plastikman.
Decks, EFX & 909.
Oscar Mulero. Elesbaan.
Y, impreso en el flyer:
Soma Experimental Club presenta en la Sala Arena.
Un trozo de papel que antes te decía dónde ir un jueves por la noche ahora muestra algo más:
Soma no era solo una sala. Formaba parte de la infraestructura por la que se movía la cultura.

RICHIE HAWTIN A.K.A. PLASTIKMAN — DECKS, EFX & 909 TOUR
Sala Arena, Madrid · 3 December 1999 · Presented by Soma Experimental Club · Original flyer · Everybody Loves Archive
COCOON
Algunos de los nombres que aparecen en estos flyers se ven de otra manera ahora.
El tiempo los ha convertido en referentes, discografías e historias.
Pero no fue así como los vivimos.
El 19 de julio de 2002, un flyer de Cocoon anunciaba a Stacey Pullen —Black Flag Records, Detroit— junto a Pt.10 y Pepe Headturner.
C/ Amaniel 13.
01:00–06:00.
Entrada + consumición: 12 euros.
Todo lo que necesitabas saber estaba ahí.
El artista. La dirección. La hora. El precio.
No tenías la sensación de estar mirando un documento histórico.
Entonces, simplemente eran el viernes siguiente.

STACEY PULLEN — COCOON
Amaniel 13, Madrid · 19 de julio de 2002 · Flyer original · Everybody Loves Archive
MONTEAGUDO 25
No todas las noches transcurrían en un club.
Algunas tenían lugar en espacios que existían fuera de los circuitos habituales.
Uno de los flyers de la caja pertenece a una fiesta de techno en un edificio ocupado de Madrid.
Recuerdo haber ido a fiestas allí.
Pero al mirar ahora el flyer, lo que me interesa es lo poco que explica a primera vista.
No aparece el nombre de ningún club conocido.
Ni información elaborada sobre el lugar.
Solo otro objeto que una vez circuló entre personas que sabían lo suficiente como para entender lo que significaba.

Dale la vuelta, y aparece la geografía.
Marqués de Monteagudo 25. Madrid.
Bastaba con una dirección.
El resto dependía de saber adónde ibas —o de conocer a alguien que lo supiera—.

MONTEAGUDO 25 — FIESTA TECHNO
Madrid · 1999 · Anverso y reverso del mismo flyer original · Everybody Loves Archive
CÓMO ENCONTRAR UNA RAVE
Algunas fiestas eran aún más difíciles de encontrar.
Recuerdo ir al Corto Maltés, un bar en la Plaza del Dos de Mayo, en Malasaña.
Hablamos con el camarero sobre una rave.
Nos dio un mapa fotocopiado con las indicaciones.
Eso era todo.
Sin enlace. Sin ubicación. Sin página del evento.
Nos subimos al coche y seguimos las indicaciones de la fotocopia para salir de Madrid.
En algún momento, la carretera se acabó y aparcamos.
Desde allí, continuamos a pie.
Había velas marcando el camino en la oscuridad.
Y entonces, en algún lugar a lo lejos, podías oírlo.
Boom.
Boom.
Boom.
Seguías el sonido.
La fotocopia era el mapa.
El boca a boca era la red.
El camarero formaba parte del sistema de distribución.
Y el bombo era el último punto de localización.
LO QUE NO SOBREVIVIÓ
No todo acabó dentro de la caja.
Hay noches que recuerdo de las que no parece haber sobrevivido ningún flyer, entrada ni trozo de papel.
Una de ellas fue una rave en un lugar que conocíamos como El Monasterio.
Recuerdo el lugar.
Recuerdo haber estado allí.
Pero no hay nada en el archivo que pueda sostener en la mano y decir: esto es de aquella noche.
Y esa ausencia también importa.
Un archivo nunca es un registro completo de lo que ocurrió.
Es simplemente lo que sobrevivió.
Algunas noches permanecen como objetos.
Otras sobreviven solo en la memoria.
UNA CAJA, CASI TREINTA AÑOS DESPUÉS
La caja sigue aquí.
Una caja de metal, más o menos del tamaño de una caja de zapatos.
Dentro hay cientos de fragmentos de noches, clubs, conciertos y lugares que en su momento parecían completamente cotidianos.
La mayoría nunca estuvieron pensados para durar tanto tiempo.
Los flyers se doblaban y acababan en los bolsillos.
Las entradas se rompían en la puerta.
Los pases se utilizaban una sola vez.
Se colgaban carteles en las paredes.
Eran objetos temporales, hechos para momentos temporales.
Y, sin embargo, de algún modo, sobrevivieron.
Empecé a guardar estas cosas de forma consciente alrededor de 1999, aunque algunas de aquellas noches fueron anteriores.
En aquel momento, no intentaba preservar la cultura underground.
Simplemente estaba guardando pedazos de mi vida.
Solo ahora, casi treinta años después, empiezan a parecer un archivo.
ANTES DEL ALGORITMO
No se trata de decir que antes todo era mejor.
No lo era.
Encontrar las cosas llevaba más tiempo. La información desaparecía. Te perdías noches simplemente porque no sabías que estaban ocurriendo.
Pero esa fricción también significaba algo.
La cultura no llegaba ya organizada en un feed.
La encontrabas a través de personas, lugares y objetos.
Un flyer pasaba de una mano a otra.
Un disco te llevaba a un sello.
Un club te llevaba a otro club.
Una dirección te llevaba a un lugar en el que nunca habías estado.
Descubrir exigía participar.
Antes del algoritmo, tenías que encontrar la cultura.
EVERYBODY LOVES ARCHIVE
Esta caja es solo el principio.
Todavía hay cientos de objetos dentro.
Flyers, pases, entradas, acreditaciones, carteles y papeles relacionados con clubs, conciertos, fiestas y lugares que merecen volver a ser vistos.
Algunos vendrán acompañados de fechas, nombres y direcciones claras.
Otros requerirán algo de investigación.
Y algunos quizá sigan siendo un misterio.
Everybody Loves Archive será una serie que continuará construyéndose a partir de esos objetos, pieza a pieza.
No para reconstruir una historia definitiva de la vida nocturna o de la cultura underground.
Sino para mirar lo que sobrevivió, descubrir lo que podamos y recordar cómo era descubrir cultura antes de que todo pudiera encontrarse con una búsqueda.
NO SABÍAMOS QUE ESTÁBAMOS CONSTRUYENDO UN ARCHIVO.
Simplemente salíamos.
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